viernes, noviembre 12, 2010






Para el que le pueda interesar,

Audiovisual sobre el viaje.

El día 1 de Diciembre, a las 8 de la tarde, en Euskera, en el ayuntamiento de Amezketa, (Gipuzkoa).

domingo, septiembre 13, 2009



Grán Bazar.



Lectura.



Danza sufi.



Monumentos.
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Otra vez mas delante de esta pantalla…… pero esta vez con más cosas que decir que las habituales ya que esta actualización, es probablemente la última.

Podría decir que Estambul nos ha gustado, que no nos ha pillado la inundación o como dije la otra vez que el tráfico no es el fuerte de esta ciudad.

Pero desde hace una semana, el viaje no es el mismo, hace una semana que no miramos un mapa con ojos de deseo.

Llevamos una semana durmiendo en el mismo lugar, una semana en la que he llevado vaqueros y me he sentido extraño entre tanta gente sin tener un plan en la cabeza, o mil cosillas que resolver.

Una semana viendo como cientos de personas regatean en los mercados y se despiden del lugareño sin ni siquiera interesarse por decir hola o gracias en el idioma local, y también una semana en la que no he querido poner un pie en Asia, porque creo que ahora es el momento en el que toca volver.

Pensando con el corazón, no lo hubiera dudado en aquel cruce de caminos y continuaría ruta en bici al este, continuaría pedaleando esos caminos que me llevarían a llegar a una meta que tengo clara.

Pero ahora, también pensando con el corazón y la cabeza, lo que haré será parar y dedicarme a otras cosas, también mis cosas.

Si hace año y medio tenía muchas dudas o preguntas respecto al que pasará??? como será tal o cual??? o muchas otras preguntas que me mareaban, ahora es el momento que me vuelvo para las estadísticas con 25.500 km, 29 paises, 2 continentes o lo que sea.

Pero mucho más que eso, me vuelvo con la sensación de haber vivido una grandísima experiencia que no siempre ha sido fácil, pero que me ha dado tanto (que como me dicen todavía, y creo) no me doy cuenta. El tiempo lo dirá.

Un viaje, en el que la gracia sin duda ha estado en el componente bicicleta.

En una conversación, me gusta decir, que una de las muchas cosas buenas de viajar en bici es que ves todo, ves lo bueno, ves lo feo, ves lo que la lonely planet dice que hay que ver, y pasas por los lugares donde la embajada no lo recomienda. Ahí está la gracia, que se ven las cosas tal y como son.

Y después de este tiempo viviendo en la bici, me va a costar dejar este lujo de vida sencilla. Sencilla, pero un lujo.

Me va a costar dejar de aprender cosas de las que antes sabía de oídas y con esta experiencia conozco en primera persona. Hablo por ejemplo de tópicos como que mucha gente sin recursos es capaz de cuidarte y tratarte de maravilla. Pero pienso, que esta cercanía con la gente lugareña es difícil de conseguir si viajas en compañía o en un medio motorizado.

El hecho de estar solo y totalmente expuesto al medio, también es un tema. Las cuestas, el viento etc etc tampoco son los mayores obstáculos. Pero ese esfuerzo físico, hace que recuerde con precisión muchos lugares, extrañe pequeñas experiencias o conozca la aridez del desierto. Esa exposición, es sólo posible en la bici.

Y en cuanto a exposición, decir que tras sólo un incidente en países de los que la gente dice que hay que tener cuidado sin haber estado, es que también he aprendido que estaba equivocado.
Lo que me he encontrado no es un grupo de angelitos. Cada uno tenemos nuestras necesidades, pero si puedo decir que en la mayoría de los casos la gente se ha portado entre bien, muy bien o extraordinariamente.

Ya para terminar, decir que para intentar decorar un poco mi maltrecha economía, estoy planteándome ofrecer algunas charlas audiovisuales seleccionando algunas de los 14.000 videos y fotos del viaje. Pero esto es sólo un planteamiento, no sé cuánto de probable, osea que si lo hago, actualizaré el blog más adelante contando donde y como serán.

Y eso, nada más que agradecer a todos el ánimo que me habéis dado. Muchas veces me ha servido.

A pocas horas de estar en casa, gracias de nuevo. Eskerrik asko.

domingo, septiembre 06, 2009



Cuestas.



Costa mar negro.



Pueblo turco.



Turkey¡¡¡¡
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Los días en el mar negro, fueron de contemplación del pelotazo urbanístico Búlgaro.

Cientos de sugerentes carteles de apartamentos nuevos en primera línea de playa a 30.000 euros invitaban a seguir camino hasta el siguiente pueblo.

El tema era que en el siguiente pueblo, había competición de haber quien tiene el coche de “importación” más grande, y en el siguiente, había un aquapark lleno de autobuses.

En cuanto pudimos, entramos al interior y eso era otra cosa, otra vida. Pero poco pudimos disfrutar del interior de Bulgaria ya que tocaba de nuevo otra frontera, esta la nº 29, y la última de enbicialsur. La frontera de Turquía.

Después de 2 horas de aburrimiento burocrático, pudimos pasar y empezamos una gran bajada con otro gran cambio en el paisaje, empezaba a estar bastante seco el tema.

Primeros pueblos pequeños en la ruta, somos el centro de atención como casi siempre, y los locales parecen acercarse curiosos para conocer de donde son o a donde van ese par de ciclistas. En cada parada a aparecido alguien con quien charlar un rato.

Es nuestra primera vez en un país árabe, (aunque Turquía oficialmente no lo sea). Y desde el primer momento se nota el cambio hacia esa dirección.

Es ramadán, y nos llama la atención ver únicamente a los hombres en la plaza, ocupando un centenar de sillas de plástico sin nada en la mesa.
Algunos fuman, beben té, pero parece que en la mayoría de los casos, se respeta el ramadán hasta la caída del sol. Las llamadas a la oración son una melodía que nos gusta oír desde las 5 de la mañana.

Y tras sólo 4 días muy fuertes de pedaleo, teníamos que llegar al aeropuerto de Estambul, ya que aquí tenemos que esperar a mi madre.

Según ella….. viene de turismo a Estambul, a estar con nosotros y a comprar unas alfombras….., pero yo creo que viene a cogerme de las orejas y llevarnos para casa de una vez.

Y en la entrada a Estambul……., ocurrió el que ha sido en cuanto a posibles consecuencias, el mayor error en todo el viaje.

Después de 3 días disfrutando de las cuestas junto al alemán Alfred (que sigue camino asiático para los dos siguientes años), llegó la despedida en un cruce de caminos.

Estábamos en area rural, en teoría a cierta distancia de la capital, osea que continuamos unos pocos kilómetros.

Pero el primer problema fue que llegamos a un terreno militar muy extenso, donde lo que menos apetecía era acampar, con lo que continuamos camino ya entre un tráfico que empezaba a ser moderado.

Encontramos un hotel de precio excesivo, con lo que sin mucha opción, nos metimos poco a poco y sin saberlo en la boca del lobo en busca de un hotel más económico.

Primero anduvimos a la defensiva en un polígono enorme. Siendo ya ciudad y olvidados del camping, no quedaba más remedio que entrar a la autopista y tratar de seguir.

La autopista, se convirtió en un infierno y una ratonera cuando oscureció del todo.

Se nos hecho la noche encima buscando ya no un hotel, si no una salida donde poder respirar. La oscuridad era total, el tráfico realmente acojonante, los agujeros de dar miedo y la situación realmente peligrosa.

Nerviosos, contentos de seguir vivos, y temblando de miedo, nos dimos un abrazo entre lágrimas cuando pudimos salir de la ratonera y llegar a un hotel.

En una nube, cumplimos las 9 horas de bici. Las 3 últimas de ellas sin ni siquiera darnos cuenta de que no habíamos bebido ni gota de agua, ni parado en los últimos 45 kilómetros. Esfuerzo y concentración máximos.

Sólo repetíamos……. No otra vez, no otra vez. Una situación difícil de describir.

Por suerte, para no terminar el viaje de esa manera, quedan unos pocos kilómetros hasta el aeropuerto, allí, con muchas ganas, nos encontraremos con la fan nº1 de este viaje y le daremos fin.

Seguiremos contando.

Aio.
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lunes, agosto 31, 2009




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Bueno¡¡¡

Ahora que estamos muy cerca de Estambul, a tan sólo una semana de llegar a destino, se han cumplido dos hitos en el camino.

El primero era llegar al mar negro, que nos hacía bastante ilusión ya que parecía un punto lejano cuando empezamos esta segunda parte de Europa.

Y el segundo hito, ha sido que…..¡¡¡¡Hoy, se han cumplido los 25.000 kilómetros en bici en este viaje¡¡¡¡¡¡¡

No fue fácil tomar la decisión de salir, tampoco fue fácil preparar las cosas necesarias para el viaje o renunciar a unas cuantas cosas comunes.

Pero como cada uno tiene sus sueños y sus planes….. nosotros, salimos a intentar cumplir el nuestro, que era simplemente viajar en bici por lugares que antes no conocíamos, con todo lo que ello conlleva de aprendizaje, constancia o trabajo.

Por eso, llegar a este kilometraje nos hace especial ilusión. Y no por el kilometraje en sí, si no por todo lo que enseña, y los recuerdos que nos trae cada uno de ellos.

Sin duda, un viaje es algo muy propio y muy personal, y ahora recuerdo aquella conversación antes de salir de casa con un ciclista de Tolosa, que recorre el mundo en silencio desde hace 5 años, que sólo se atrevió a darme un consejo:

Al final, cada uno tiene que hacer el viaje que le apetece hacer, es lo que dijo.

Con lo que en estos 25.000 kilómetros, de una de tantas cosas de las que estoy contento, es de haber llegado hasta este punto sin sponsors o patrocinadores.
Así, somos nosotros los que hacemos y deshacemos a nuestro antojo en todo momento.

Aunque…….como es lógico, requiere de sacrificios en la cuenta bancaria de uno.

Así han sido estos 25.000 km, mañana tarde y noche haciendo lo que he creído conveniente dependiendo de las circunstancias. Cosa que me ha llevado desde la remota Alaska hasta la pampa Argentina en su momento, y ahora de una punta a la otra de Europa.

Todo de la manera que más nos gusta, improvisando en cada momento y dejándonos llevar.

Me han preguntado de todo en el camino, pero una de las preguntas que me gusta responder es la de: ¿No te cansas???

A todos les digo que levanten la bici de 60 kilos del suelo para que se den cuenta del peso, y se imaginen con ella en un desierto, en la selva húmeda, haciendo la compra en un super, o subiendo la bici a una asquerosa habitación de un cuarto piso.

Y aún así, siempre les digo que no, que recompensa el esfuerzo con creces.

Otras personas, me han dicho que ellos lo podían/querían hacer, pero no lo han hecho o no lo van a hacer, porque es verdad que hay un buen montón de razones para nunca empezar un viaje de este tipo. Aunque, pienso que cualquiera que (de verdad) se lo proponga, puede hacer un viaje así y disfrutarlo.

Simplemente, hay una sola razón para hacerlo, es querer hacerlo.

Así, a base de esfuerzo y goce personal, con el apoyo de los que me han empujado desde la primera pedalada, y gracias a la gente del camino, han llegado los 25.000.

Aio.

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lunes, agosto 24, 2009



Saludos en el camino.



Probando otros vehiculos.



Atasco.....



Cara tallada en la roca, de época romana.



Vista del cañón.

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Antes de salir de Serbia, pasamos por el cañón del Danubio que es un gran corte en la parte sur de los Cárpatos. Una bonita zona para pedalear.
Son 130 km a hacer en un día, ya que en el camino paralelo al rio, no hay apenas nada salvo túneles que en el algún caso quitan el hipo.

Pero también la panorámica vista era muy bonita, grandes paredes derecha e izquierda y nosotros dando curvas siguiendo el rio y avanzando.
El cañón, termina justo en su punto más estrecho, en un punto donde sólo tiene 100 metros de ancho, pero 85 metros de profundidad, con lo que lo hacen el rio con mayor profundidad del mundo.

Y si en todo el recorrido Europeo, incluyendo Serbia, con un total de 10 países europeos hasta entonces, hablábamos entre nosotros de una uniformidad en todas las cosas que hemos vivido, las cosas cambiaron a más interesantes (para nuestro gusto) en Rumanía.

Pocos códigos nos habían parecido diferentes desde Francia a Croacia. Mas o menos misma vestimenta en todos los lugares, cierto poder económico en todos los sitios, casi misma moneda también en todos los sitios, muchas personas hablan el inglés, la coca cola siempre está fría dentro de un frigo, se conducen coches parecidos, la gente saluda por cortesía en algunos casos, y hasta Budapest, hasta existe un carril bici.

Y si para ese cambio de sabor que estábamos buscando, Serbia nos sirvió de transición por algunos pequeños detalles en el camino, la entrada a Rumanía fue tal y como otras muchas fronteras del recorrido americano pero no europeo, de las que se nota el cambio desde el primer momento.

Parece que aquí, los carros tirados por caballos llevando hierbas son la norma igualando en número a los coches, mujeres con pañuelo en la cabeza y falda pueblan los mercados, se habla exclusivamente el idioma autóctono, se paga en moneda local y la gente saluda.

Un cambio en todos los sentidos.

Bueno, la gente no sólo saluda, exagerando bastante, diríamos que la cosa parece en algún momento el tour de francia en etapa de montaña.

Y no lo decidimos por que haya grandes desniveles, sino porque la gente cuando vamos en marcha, no quiere dejar de saludar efusivamente a ese par de ciclistas que pasan por enfrente de su casa.

Niños, grandecillos y mayores, parecen no conformarse con sólo levantarte la mano si no que nos animan con palabras y gritos de apoyo, que por cierto, suenan bastante parecidas al castellano. El rumano usa 3.000 palabras del idioma catalán¿¿???.

Esos ánimos y la cercanía de la gente en cada parada, están teniendo un resultado inmediato. Tanto María como yo, estamos disfrutando de tener que estar con los ojos abiertos en pueblos de esos que dirías que no hay nada, pero ocurre de todo.

Decir que hemos recorrido la que comentan es con diferencia la parte del país económicamente mas pobre, pero es que el salto ha sido como si hubiéramos retrocedido en el tiempo.

Puro espectáculo para unos ojos abiertos el ver la cara de la gente cuando pasamos, ver todos esos carros, hablar con quien sale a nuestro encuentro o simplemente esquivar los perros, los baches o las gallinas.

Bueno, cruzando mañana a Bulgaria, que será el país número 28, y a muy poco cumplir los 25.000 km.

Aio.

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viernes, agosto 21, 2009



Playa de Belgrado en el rio Sava.



Iglesia Ortodoxa.



Con Iván.



Gente en el camino.
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La visita a Belgrado, (tanto tiempo esperada), tenía en realidad un solo propósito que era visitar a Iván, un amigo con el que compartí mucho más que piso y clases en mi año en Detroit.

Tras escapar de la guerra con lo puesto, y durante trece años de grandes esfuerzos para sacarse su doctorado y demás, por fin ha llegado a la capital serbia con la tarea cumplida.

Hemos disfrutado y aprendido muchas cosas en una ciudad con una historia que se remonta a más de 7.000 años.

Tiene un pasado oscuro, marcado por los muchos enfrentamientos que se han producido en esta zona, pero es una ciudad que ha comenzado a salir a la calle y en la que parece que la gente no quiere volver a casa a dormir.

Hemos encontrado una ciudad completamente diferente a lo que esperábamos. A cualquier hora del día o de la noche, se ve gente paseando tranquilamente por el centro o las afueras, con la seguridad que da saber que estas en una ciudad (en nuestra opinión) tan segura o casi más que nuestro propio pueblo.

Muy buenas sensaciones para nosotros que no somos muy amantes de las grandes ciudades.

La parte más visitada de la ciudad se divide en dos: la ciudad alta y la ciudad baja. Y la fortaleza de la ciudad es también un lugar al que se puede acudir para ver la maravillosa panorámica de la ciudad, además de para hacernos una idea de este pasado turbulento que tiene.

Teniendo a Ivan que es un apasionado de los billetes y sellos como guía, nos fuimos para el banco nacional a husmear un poco y a intentar entender un poco el tema de la hiperinflación en serbia, que según comentan hizo casi todavía más daño que la guerra, y fue una de las grandes razones por la que un tercio de los serbios tuvo que salir del país.

Y, ¿cuál es la historia?. Por lo que entendimos, en enero de 1991, el gobierno, bajo el control Milosevic, había ordenado en secreto al Banco Nacional de Serbia emitir 1.400 millones de dólares para sus amigos.

Ese robo equivalió nada menos que a la mitad de todo el dinero nuevo que el Banco Nacional de Yugoslavia había planeado crear para ese 1991. Osea que en resumen, pusieron la máquina de dinero en marcha 24 horas al día.

Comenzando en enero de 1992, lo que quedaba de Yugoslavia soportó la segunda hiperinflación más alta y duradera en la historia mundial.

Y para enero de 1994, llegó a su nivel más alto, cuando la tasa oficial de inflación mensual fue de 313 millones. Osea que los precios crecían a un límite increíble, comentaban casos en los que si recibías la paga mensual con un billete de 5.000.000 de dinares.

El siguiente día, una barra de pan directamente valía esos 5.000.000, y el segundo día, lo mejor que podías hacer con ese dinero era un avión de papel.

Por lo que fue común que anduvieran los serbios intentando cambiar fajos gordos de cientos de billetes de 10.000.000.000.000 en el mercado negro, que en realidad equivalían a …..un dólar.

Los resultados fueron devastadores y la persona promedio perdió sus ahorros.

Por lo que entendimos, la máquina de dinero del Sr. Milosevic se había puesto a funcionar en exceso para financiar su máquina de guerra.

Más de 80% del presupuesto yugoslavo fue destinado para fuerzas militares y para diciembre de 1993 casi 95% de todos los gastos estatales eran financiados con dinares recién impresos, que en realidad eran humo.

Para comprender el impacto en la población local, lo mejor es imaginarse el valor de tu cuenta de banco en dólares.

Digamos que tenemos 1.000 dólares en la cuenta, y luego hay que mover el punto decimal 22 posiciones hacia la izquierda.

Nos quedan 0.0000000000000000001 dólares, ahora hay que intentar comprar algo.
Por suerte, la orgía monetaria terminó hace ya tiempo y parece que la gente empieza a volver a vivir en paz en un país con ambiente relajado.

Bueno, sorprendidos del desarrollo encontrado y disfrutando de la curiosidad de la gente. Aio.


Ver bayreuth en un mapa más grande

domingo, agosto 16, 2009



Generosidad valcánica.



Minas de verdad en el camino.



Alejando los mosquitos.



Descanso y conversación en marquesina.
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Ya que son muchas e interesantes las cosas que ocurren siempre en la bici, y por cambiar un poco, sólo comentaremos estas 4 fotos.

En orden cronológico.

La primera fue en un camping en Hungría, nos pasó lo que nunca hasta ahora.

Todo iba bien, hicimos un buen fuego para que los mosquitos nos dejaran respirar…. Y sin ruidos, nos metemos en la tienda.
A eso de las 10 de la noche y ya en el primer sueño, empiezan a sonar los últimos éxitos de la por cierto bonita música húngara.
Intentamos dormir, pero nada, el entusiasta canto del dueño del camping y sus colegas de barra no nos dejaba dormir. En eso que salgo mosqueado de la tienda luciendo marcas de sol en los muslos todo convencido hacia el dueño….. 20 húngaros etílicos enfrente aconsejaban ser prudente….. pero la respuesta del dueño, fue de las que hacen época. Este es mi camping, y aquí hago lo que quiero dijo.

Al final, aunque durmiendo demasiado poco, recuperamos el dinero de aquel que tan poco cuida su negocio y sus clientes.

La segunda foto, es nada más entrar a Croacia. En eso que entre los árboles, una voz suelta unos gritos y no paramos ya que no vemos a nadie.

Continuamos y en eso que sale el hombre corriendo por detrás con un cubo por la carretera.
Estamos en Europa, y no nos había pasado una muestra de hospitalidad siquiera parecida, con lo que con incertidumbre volvemos sobre nuestras huellas. Conocimos a Tobar y su familia, que solo querían darnos unas peras y charlar un rato.
Con empeño consiguieron que nos lleváramos una buena docena.

Con esta super grata impresión, hemos andado por la parte más castigada de Croacia, como Vukovar, Srebrenicha o Osijek.

La tercera foto, es de una de tantas paradas en alguna marquesina de autobús. La sombra es una cosa preciada estos días.

La señora de la foto, que se dirigía a la compra, no dudó en acercarse a dos tios con casco, gafas y pantalón corto que andaban por su pueblo. Aunque poco pudimos comunicarnos con ella, pasamos un buen rato juntos con el lenguaje de los gestos.

En la última, al igual que en edificios etc etc....se ven todavía las evidencias de un pasado reciente.

Las minas las colocaron los propios croatas como defensa, y ahora en esta zona, las minas les están dando bastantes quebraderos de cabeza ya que hay todavía muchos campos plagados y sin revisar, con lo que hay que andar con cuidado al salirse de la carretera y entrar en algún camino. Acampar, no lo hacemos.

Pero sobre todo, en Croacia,y como remate a otros muchos muy buenos encuentros, nos quedamos con el encuentro con Mirko y Aurora en el asilo de ancianos de la fronteriza Ilok, donde pasamos uno de esos mágicos momentos que de vez en cuando pasan en la bici. Una pasada.

Ahora estamos en Serbia, con intención de abrazar mañana al gran Iván después de siete años sin hacerlo.


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